domingo, 6 de mayo de 2007

El santuario de la Aparecida espera al Papa


Cientos de trabajadores laboran a marchas forzadas ante la próxima llegada del Sumo Pontífice a tierras brasileñas.
Se espera que 500,000 personas acudan a la plaza de la Basílica el 13 de mayo para asistir a la misa papal.

Equilibrados sobre andamios, decenas de obreros trabajan sin cesar delante de la catedral basílica de Aparecida do Norte, que vivirá el momento más importante de su historia en mayo, cuando esa ciudad santuario brasileña reciba al Papa Benedicto XVI.

La tarea de esos trabajadores -es alistar a tiempo el gigantesco escenario desde donde el Pontífice celebrará una misa campal con ocasión de la apertura de la V Conferencia General de América Latina y el Caribe (CELAM), el 13 de mayo- es el desafío más sencillo entre los varios que enfrenta el alcalde José Luiz Rodrigues para preparar la pequeña ciudad de 35,000 habitantes para la visita papal.

“Si San Pedro ayuda, habrá tiempo suficiente”, afirmó el Alcalde, quien recibió unos tres millones de dólares en ayuda del Gobierno para completar las obras necesarias y ahora recurre a la ayuda del santo que, según creen los brasileños, es responsable del clima y tiene el poder de evitar lluvias fuertes que retrasen los trabajos.

Ambicioso Rodrigues quiere poner capa asfáltica en 29 calles y -lo más difícil- ampliar el sistema de suministro de agua, que hoy ya es insuficiente para atender a las más de 100,000 personas que llegan a la ciudad santuario todos los fines de semana para rezar, rogar por un milagro a Nuestra Señora de Aparecida, la patrona de Brasil, o sencillamente hacer turismo.

Al mismo tiempo, agentes de salud recorren diariamente la ciudad y analizan cada rincón, para intentar erradicar el mosquito aedes aegypti, responsable del brote de dengue que afecta a varias partes de Brasil, incluso Aparecida do Norte, donde hubo alrededor de medio centenar de casos confirmados de la enfermedad en lo que va del año.

Principal centro de peregrinación religiosa de Sudamérica, la ciudad-santuario está acostumbrada a ver a su población multiplicarse por tres -o hasta más- cada fin de semana, pero el desafío que contempla la llegada de Benedicto XVI no tiene precedentes.

Se espera que por lo menos 500,000 personas acudan a la plaza de la Basílica de Aparecida el 13 de mayo para asistir a la misa papal, y las principales operadoras de turismo ya ofrecen paquetes de viaje a precios relativamente bajos -a partir de unos 200 dólares por persona- para los interesados en ir a la ciudad durante la visita de Benedicto XVI.

En esos casos, los turistas tendrán que alojarse en Sao Paulo, la gran metrópolis ubicada a unos 160 kilómetros de Aparecida do Norte, ya que todas las habitaciones hoteleras de la pequeña ciudad están reservadas para los participantes de la conferencia del CELAM, que se desarrollará entre el 13 y el 31 de mayo.

También en Sao Paulo, las autoridades trabajan intensamente para preparar la mayor ciudad industrial sudamericana para la llegada de Benedicto XVI, quien desembarcará en la metrópolis el 9 de mayo para la visita que se prolongará hasta el 13 de mayo.

El temor a atentados o ataques al Pontífice llevó al Gobierno a armar el mayor esquema de seguridad de la historia del País. Con helicópteros, aviones, fusiles y equipos como cámaras de vigilancia y detectores de metales, el aparato movilizará a unos 7,000 efectivos policiales y militares, más que el doble del que fue utilizado en marzo pasado para proteger al presidente de Estados Unidos, George Bush.

También por medidas de seguridad, las autoridades pretenden retirar de la céntrica plaza de la Sede -donde el Papa celebrará una misa el 11 de mayo- a la población callejera, incluso niños abandonados. Además, varias calles de la ciudad sufrirán cierres temporales, lo que tiende a agravar los crónicos embotellamientos de tráfico de la metrópolis, tal como ocurrió durante el paso de Bush.

Los expertos temen que los trastornos sean aún más graves durante la visita de Benedicto XVI, ya que Bush en ningún momento reunió a multitudes, y se espera que unos dos millones de personas acudan a la misa campal que celebrará el Pontífice el 11 de mayo en la céntrica plaza de la Sede, para anunciar formalmente la canonización del primer santo nacido en Brasil, el fraile Galvao.

Mientras tanto, la expectativa por la visita papal ya ha puesto en marcha la máquina del comercio religioso. Un CD con el himno compuesto por el fraile católico Luiz Turra para saludar a Benedicto XVI vendió más de 75,000 copias aún antes de llegar al mercado.

En Aparecida do Norte, los administradores del Santuario Nacional Nossa Senhora da Aparecida, donde se hospedará el Pontífice, encargaron alrededor de 60,000 medallas de bronce, plata y oro -que costarán entre 45 y 130 dólares- además de objetos más baratos como llaveros y adornos para teléfonos móviles, con imágenes de recuerdo de la visita papal.

Fuente: Radio Noticias de Brasil

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